Federación de Asociaciones de Ingenieros Industriales de España
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Descansen en paz

29/01/2015 - Tema: Noticias principales
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Un ingeniero (soy hija de y hermana de, son mi target) (y entendido este como el que ha cursado los estudios superiores de ingeniería, es decir, cinco o seis años, dependiendo de el plan de estudios de turno) es, per se, generalista, es decir, maneja de forma general todas las ramas de la ingeniería de la que es titulado. Es cierto que existía la famosa especialidad, pero eso no hacía perder la esencia de lo que es un ingeniero: el que conoce de todo.
Como periodista la curiosidad forma parte de mi manera de ser, para bien o para mal. No siempre es una ventaja, pues es habitual que cuando se persigue la verdad de algo se reciben malas palabras y ataques (si dices lo que no debes, oirás lo que no quieres) o lo que nos encontramos es tan y tan espantoso que no merece la pena ni empezar, a no ser que se sea un kamikaze del periodismo. Yo parece que voy para kamikaze y no me gusta, pero es que, sinceramente, no lo puedo controlar ni remediar. Espero que no me pase como a aquel gato cuya curiosidad le mató.
Esa curiosidad conlleva, cuando los resultados son satisfactorios pero espantosos/escandalosos, indignación, indignación que resulta ser la herramienta que nos impulsa a pasar al ataque y no dejar “títere con cabeza”. Y luego llueven críticas y demandas, pero también viene la satisfacción del trabajo bien hecho y de haber hecho lo que se debía. También hay quien se alegra y beneficia de que hayamos dado el paso y de que por tanto seamos kamikazes, el problema es que quedan en la sombra y no nos apoyan públicamente, lo que hace que el periodista pierda toda credibilidad. Yo empatizo y me pongo al otro lado, también soy receptora de información, entiendo la comodidad de que otros hagan el trabajo sucio por uno; también tienen que empatizar ustedes y entender que ese trabajo hace reaccionar a poderes fácticos, sacan a la luz corruptelas y vergüenzas y les permite que se enteren de lo que pasa en el mundo y con ello tener el lujo de indignarse y protestar. Para todo esto y en este punto es seguro que ustedes ya han encontrado una gran cantidad de matices que hacerme, más abajo tienen a su disposición la posibilidad de emitir comentarios y mi cuenta de Twitter aquí a la derecha. Así que háganlo, eso nos enriquece y nos envalentona lo que va en beneficio de todos, de la sociedad. Esa es la función social del periodismo ni más ni menos, recogida en nuestra Constitución en forma de Derecho Fundamental: libertad de expresión y derecho a informar y estar informados, pudiendo crear cada individuo su propia opinión dentro de la sociedad y actuar. Si me permiten un consejo, o lo ejercen a tiempo completo ya o tal y como están las cosas (ya saben la Ley que prepara el Gobierno, también llamada “Ley Mordaza”) en un tiempo no podrán quejarse vía redes sociales sin ser sancionados, práctica que por cierto gusta mucho a los españoles (quejarse vía redes sociales) porque, al igual que el fútbol, se hace desde el sofá.
Dicho esto, que parece gratuito, enlazo con lo que me interesa expresar conforme a mi Derecho Fundamental y que no es otra que la terrible barbaridad infame que, si no se remedia, mañana por estas horas el Consejo de Gobierno habrá aprobado vía Real Decreto. Si me han seguido esta mañana vía Twitter o Facebook (miren que me he repetido, para no enterarse…) sabrán de lo que hablo. Si no, tranquilos, que se lo repito, con la ventaja de que aquí no me limitan 140 caracteres. Así que preparen las palomitas, vayan al baño y cojan asiento cómodo, que lo van a necesitar.
Como saben, desde la implantación de esa gran Bolonia de cuatro folios de los cuales uno entero son firmas de los que se adherían, los títulos universitarios en España pasaban a ser de 4 años (ni chicha ni limoná, como les dije) lo que dividía diametralmente a profesiones tan antiguas como las ingenierías. Especialmente las ingenierías. Bueno, no dividía, vamos a ser claros, pues los técnicos de tres años vieron la posibilidad de ser ingenieros sin más necesidad de que el Gobierno de turno así lo reconociese (como ocurrió aunque luego se dio marcha atrás) siendo los ingenieros de cinco/seis años los que se quedaban en un limbo inteligible e incomprensible. O se les bajaba de categoría a algo que no son o se les subía también por decretazo intentando equilibrar, eso sí, convirtiéndose en algo que no eran. Tranquilos, les explico, como digo espero que tengan asiento cómodo y buena luz.
Un ingeniero (soy hija de y hermana de, son mi target) (y entendido este como el que ha cursado los estudios superiores de ingeniería, es decir, cinco o seis años, dependiendo de el plan de estudios de turno) es, per se, generalista, es decir, maneja de forma general todas las ramas de la ingeniería de la que es titulado. Es cierto que existía la famosa especialidad, pero eso no hacía perder la esencia de lo que es un ingeniero: el que conoce de todo. Y puesto que esta generalidad per se necesitaba de especialización para los distintos campos y que son muchos nacieron los Técnicos (mal llamados Ingenieros Técnicos) que lo que hacían era estudiar desde el principio una rama concreta de la ingeniería. Es por tanto que un Técnico apoyaba las labores especiales de un campo concreto, siendo siempre supervisado por el ingeniero.
Con la implantación de esa gran Bolonia de cuatro folios en el año 2007, supuestamente buscando la convergencia con toda Europa, las titulaciones ya no son licenciaturas, diplomaturas, ingenierías técnicas o ingenierías, pasaron a ser Grados. Pero no de denominación, sino de duración, de carga lectiva y de créditos. Es decir, por poner un ejemplo, Derecho pasó a Grado y a cuatro años (240 créditos) de duración pasando también Maestro, de tres años a cuatro y a denominarse también Grado (240 créditos también). Digo yo que se consideró o que los estudiantes de Derecho estudiaban demasiado o que los de Maestro poco. La peor parte, sin embargo, se la llevaron las ingenierías, pues teníamos dos niveles, técnicos y superiores, que pasaban a Grado. Pero, oiga, ¿Grado en Ingeniería Técnica y Grado en Ingeniería Industrial? ¿Ambos grados con la misma duración, luego repes? No. Para nada. La Ingeniería Técnica e Industrial desaparecía como tal y los Grados pasaron a llamarse como las especialidades que los ingenieros técnicos cursaban, esto es: Grado en Mecánica, Grado en Electrónica, Grado en Organización Industrial… perdiéndose así la generalidad, fomentándose la híper-mega-osea-chupi especialización y desapareciendo la figura del ingeniero superior generalista como tal, con unas atribuciones tales que podía firmar cualquier proyecto de cualquier rama/especialidad, es decir, TENÍA ATRIBUCIONES PARA TODAS LAS RAMAS DE LA INGENIERÍA. Y olé, como yo digo.
Esto ha llevado consigo la puesta patas arriba de todo el colectivo, incluidas las universidades, que no entienden por qué habíamos de ser tan obedientes con Europa en perjuicio de la formación de los futuros profesionales que son los que relevarían a los que actualmente ejercen. Y además, y dicho sea de paso, el aprovechamiento por parte de esos mal llamados Ingenieros Técnicos para coger la puerta de atrás y atribuirse lo que no les corresponde por, básicamente, NO TENER FORMACIÓN NI EXPERIENCIA. Esa puerta de atrás ha llevado al mercadeo, es decir, a ver qué colegio profesional o universidad pone más fácil y económico el hacerse ingeniero/grado/yoyatengounlíoquenomeaclaro, dejando sueltecitos por la sociedad y en el sector a personas a las que un día de estos (como ya no es ni obligatorio visar tampoco) se le cae la nave de turno, la antena de comunicaciones se le quema o alguien se electrocuta o los puertos se hunden bajo el mar de la Toscana ante la mirada atónita de todos nosotros. Pues no se sorprendan tanto, que esto lleva tiempo viéndose venir y aquí excepto unos pocos nadie ha hecho nada y tener trabajo en una empresa es muy cómodo, sin pensar que la profesión de uno puede también ejercerse libremente y fuera de nuestras fronteras, para lo que tampoco se está capacitado a día de hoy.
¿Qué pasa mañana en el Consejo de Ministros? Que se termina de endulzar el pastel (sí, un pastel que universidades y políticos se reparten) dejando a merced de cada universidad la duración de las titulaciones universitarias. Más mercadeo. Ojo, mercado en el que ahora sí que sí influyen las posibilidades económicas del estudiante, pues solo aquellos con recursos podrán acudir a las universidades mejor postoras. No contentos con dejar a discreción de esos mini estados que son las universidades la potestad de decidir qué es una carrera, los Grados pasan de cuatro a tres años (las diplomaturas e ingenierías técnicas de toda la vida, señores) siendo opcional el estudio de dos más como máster para ser especialista. Un ejemplo claro que no se va a dar pues los médicos podrán tener muchos defectos pero hay cosas que no consienten (y menos mal, nuestra salud en sus manos) es que un enfermero que ha estudiado el grado de tres añitos tiene la opción de hacer un “Máster en Medicina” y hacerse Médico. O lo que es lo mismo pero de otra manera, primero te haces cardiólogo o pediatra (en tres añitos) y luego ya si eso te haces médico del todo haciendo el máster de dos años. Repito, gracias a Dios en Medicina desde un principio pidieron el Grado+Máster integrado, esto es, si usted quiere ser médico el master ES OBLIGATORIO y forma parte del plan de estudios. Lo mismo ocurre con los arquitectos.
¿Qué “piden”-ahora entenderán mis comillas- los ingenieros? Pues lo mismo. Que si quieres ser ingeniero el máster lo tienes que hacer pues no podemos consentir que alguien con tres años de unos estudios diseñados por la universidad de turno (o un año, si te lo puedes pagar…) salga a la calle a diseñar carreteras, farolas, cadenas de montaje, naves industriales, alcantarillados, redes de alumbrados, estructuras de casas (sí, señores, los arquitectos lo suelen encargar a los ingenieros por tener mayor formación en el campo), barcos, estaciones eléctricas, depuradoras de agua, aviones, redes de fibra óptica, antenas de telecomunicaciones, etc. y etc. A mí, personalmente, me acojona. Y por eso me quejo.
¿La culpa de todo esto? De todos, principalmente de los Gobiernos de turno que legislan sin saber y conforme a intereses que sinceramente desconozco, a los que siguen colegios profesionales que no defienden sus atribuciones y competencias y, por lo tanto, sus derechos y seguido de unos profesionales acomodados en su mayoría asalariados de empresas a los que el tema ni les va ni les viene, o eso creen. Y digo esto último porque señores, no sé si se han parado a pensar que ahora la oferta de ingenieros va a ser imposible de cuantificar, por lo que no se extrañen que en no mucho tiempo para un puesto se presenten quinientos y el elegido, además, esté mal pagado. Es muy fácil pues si no sirve, otro, los hay a patadas esperando en la puerta.
En mi afán de “hacer amigos” (como yo digo) e intentar tantear el terreno y ver si hoy los ingenieros estaban tan o más indignados que yo he decidido atacar vía redes sociales. Qué disgusto me he llevado. Apenas impacto. He apelado a alumnos, colegios, profesionales y lo único que he recibido es unos cuantos retuits y algún comentario sobre el EQF7 del que ya hablé y no viene al caso de hoy. Pero señores, ¡no tienen ninguna legitimidad para quejarse, si les importa un huevo de lechuza la barbaridad que mañana se aprueba en Consejo de Ministros y por tanto el futuro de su profesión! ¿No tienen sangre en las venas o es que va a ser verdad que son cabezas cuadriculadas incapacitadas para ver más allá? Miren que siempre ha sido leyenda y lo sé por cercanía a ingenieros, pero al final les van a terminar dando la razón a quienes le tienen en el punto de mira por clasistas y/o cuadriculados.
No se puede pretender defender a quien no quiere ser defendido. No se puede pretender defender sin saber qué defender y sin apenas moverse. Y no se puede legislar y aprobar a tenor de las plácidas ideas del ministro Wert y secuaces. Las cosas no solo se cambian en las urnas cada cuatro años y muy probablemente hoy, si en vez de estar calladitos hubiesen dicho “basta” y protestado, a lo mejor mañana los Ministros paralizaban el Real Decreto. Pero evidentemente, en un combate, si el oponente no presenta resistencia, la victoria está servida o directamente ni se celebra tal combate. Y por algo será que no presenta resistencia.

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